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domingo, 18 de abril de 2010

21.10. Pragmatismo se impone a las ideologias


21.10.1. El mundo cambió

En el mundo entero anota Oscar Arias (Cumbre de las Américas, 18 abr 2009), hasta 1750, los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur -en cuestión de 40 años- tiene USD 40 000 de ingreso anual por habitante.

“Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los años 60 ó 70…. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante al caer el muro de Berlín y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso… que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Porque mientras nosotros seguimos discu-tiendo sobre ideologías y seguimos discutiendo sobre todos los ‘ismos’ … los asiáticos encontraron un ‘ismo’ muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo…

21.10.2. Mutación del colectivismo a la economía de mercado

Con la llegada al poder de China por parte del Partido Comunista, Mao se asesoró con personeros del Partido Comunista de la Unión Soviética, a efectos de impulsar “El Gran Salto Adelante”, un programa de estatizaciones, que confiscó la propiedad privada, distribuyó tierras, colectivizó la economía, creó la guardia popular y las comunas como unidades económicas autosuficientes.

A pesar de que el Partido Comunista Chino manipulaba las cifras con los supuestos resultados de estas políticas, sus consecuencias nefastas no pudieron ocultarse al paso de los años. Se generó una hambruna que mató a más de 70 millones de personas. En una reunión del Buró Político, tuvo que reconocer sus errores, argumentando su falta de conocimientos económicos.

Aunque Mao conservó su puesto de presidente del partido, tuvo que ceder la jefatura del Estado a Liu Shaoqi y a Deng Xiaoping, quienes tomaron las riendas del Gobierno.
Oscar Arias, recuerda que cuando Deng Xiaoping visitó en 1978 Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enrique-ciendo,… regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que a mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Y mientras los chinos han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás”.

En 1979, Deng inicia la transformación económica, cambiando su Constitución e incorporando la economía de mercado como un instrumento de desarrollo. De esos principios filosóficos antiguos quedó el de la excelencia en la educación y en cuestiones de política económicas, para transformar a China en una potencia, especialmente después de las humillaciones a la que Occidente la sometió durante diferentes guerras.

Los presidentes que siguieron a Deng profundizaron las reformas y se consolidó la economía de mercado. Es así como en 27 años su crecimiento promedio anual es de 9%, su inflación menos de 2%. En 2005 exportó USD 750 billones y sus reservas internacionales alcanzan USD 1 trillón.
No obstante, todavía hay grandes problemas por resolver: pobreza de muchos, burocra-tismo, empresas estatales ineficientes,…

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21.9. Comunistas aprecian ventajas del capitalismo y se convierten


¿Cómo explicar los cambios con enfoque capitalista que se suceden en los ùltimo tiempos en la India, China, Vietnam y otros países, incluyendo africanos, todos ellos de tradición socialista?
Para Guillermo Arosemena, (Expreso, 4 oct 2009) sus pueblos y gobernantes han reconocido que el “Estado Benefactor” no es la respuesta para que las economías puedan crecer acelerada y sostenidamente y mejorar a la vez el nivel de vida de sus habitantes.
Los socialistas, destaca Arosemena, están aceptando que deben llegar a un compromiso de proteger lo social pero a través de instituciones capitalistas.
De hecho ocurre en China desde los ochenta, India una década después, Vietnam desde el 2000 y Chile durante sus últimos gobiernos socialistas incursionaron en la adopción de medidas antiestatistas, dando cada vez más espacio a las iniciativas privadas, los emprendimientos y al derecho de propiedad.
Asì como en la década de los 90´s se derribaron tantos cuantos monumentos en homenaje a los grandes ideólogos del socialismo y comunismo (Lenìn, Stalin, Ceaucescu, Hoxha,...)la tendencia seguirà.
La excepción -que no serà por mucho tiempo- son los "socialistas del siglo XXI" de Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia,... quintaesencia de los estados fallidos, cuyos gobernantes y adeptos continúan culpando al capitalismo y al imperialismo de las crisis.
Ellos han creado el mito de que el capitalismo es malo, estableciendo validez la expresión de Kennedy de que el gran enemigo de la verdad no es frecuentemente la mentira sino el mito persuasivo, persistente e irreal.
Para esto, tanto en Venezuela como en Ecuador, en especial, para someter a los ciudadanos, se apela a la descalificación de los medios de comunicación, en general y, seguir manteniendo su clientela política a través de la profusa propaganda gobiernista.

Irse contra los socialistas para crear de riqueza y bienestar

Los socialista del siglo XXI, anota Guillermo Arosemena (Expreso, 17 enero 2010) estàn en un error fundamental cual es el de creer que la distribución de la riqueza es quitar al que tiene para dar al que no tiene. Ellos asumen que la riqueza es fija, no puede crecer por lo que hay que estandarizar el tamaño de la "tajada" para que todas sean iguales. Es una premisa equivocada, asume que el ser humano es incapaz de producir más y crear nuevos bienes y servicios.
Para Arosemena, no existe la figura del emprendedor, aquella persona con libertad para comenzar negocios. En Ecuador hay miles; quien inició Papelesa, partió con muy poco y actualmente debe dar trabajo a centenares de empleados, lo mismo sucede con Computron, Avícola Fernández y tantas empresas surgidas en los últimos treinta años, por no mencionar las grandes empresas que comenzaron hace medio siglo o más atrás. Los mal llamados pelucones de hoy, fueron los pobres de ayer, así ha sido en Ecuador y resto del mundo durante los últimos 250 años y lo será en los próximos 250.
Arosemena destaca que dentro del mundo lúgubre en que la humanidad vivía, Adam Smith, hace más de 225 años, propuso que era posible hacer crecer la riqueza y escribió sobre cómo hacerlo. Los países que en alguna forma han seguido la receta de Smith, han visto crecer la riqueza. Los ejemplos abundan. Entre el 2002 y 2008, las exportaciones en dólares de Chile aumentaron de 17.400 a 66.430, las de Hong Kong de 201.927 a 353.300, las de México de 160.669 a 267.500 y las de Malasia de 94.058 a 169.900.
Siendo estas tasas de crecimiento muy superiores a la de población, esos países y muchos más, acrecentaron significativamente la riqueza. Lo mismo ha sucedido con la producción industrial, como la de automóviles.
En dos décadas la producción anual subió de 40 millones a 70 millones de unidades; las refrigeradoras, cocinas, aires acondicionados, motos, bicicletas y centenares de bienes de consumo e industriales aumentaron considerablemente.
La “torta” económica ha crecido y por ende las "tajadas", al observar que la renta por habitante ha aumentado espectacularmente en no menos de 15 países del Tercer Mundo y otros dejaron la pobreza.
Otros como Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, Nicaragua, Ecuador,… se han quedado en el atraso y la pobreza.

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21.8. Socialismo sueco otro modelo fallido


Algunos socialistas moderados han argumentado que el socialismo de Suecia, es el modelo de referente a seguir para contribuir a luchar por la construcción del “revolucionario” sistema en Latinoamérica.

Sustentándose en la obra “Reinventar el Estado de Bienestar” sobre la realidad de Suecia, obra de autoría del chileno Mauricio Rojas, la analista Gabriela Calderón (El Universo, 13 mayo 2008), destaca que el modelo es fallido porque no tuvo perdurabilidad en el tiempo.

Calderón reseña que, aquellos que consideran a Suecia una especie de “utopía posible” ignoran que: (1) este país abandonó el modelo de amplia intervención estatal hace 15 años; (2) que el modelo del Estado de Bienestar que brindaba protección “desde la cuna hasta la tumba” era un fenómeno nuevo en Suecia que comenzó en 1960; y (3) que ese modelo resultó en un desempeño económico relativamente negativo en comparación a los otros países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Se destaca que, hasta 1950, la carga tributaria como porcentaje del PIB en Suecia era más baja que aquella de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Era de apenas el 22%. Es precisamente durante esas décadas de baja carga tributaria (1870-1950) que Suecia era el segundo país en Europa con la tasa más alta de crecimiento promedio del PIB. Era un referente de potencia industrial con una población educada

En cambio, entre 1950 y 1973, periodo en que se instauró el “modelo socialista sueco” de intervención estatal en la provisión de servicios públicos, el crecimiento de Suecia pasó a ser el más lento de Europa Occidental con la excepción del Reino Unido. Lo mismo sucedió para el periodo entre 1973 y 1998 pero esta vez solo Suiza demostraba un peor crecimiento.

El cambio de tinte socialista se dio así: Suecia duplicó su carga tributaria entre 1960 y 1989 (del 28% al 56% del PIB). Durante 1960 y 1980, el gasto público pasó del 31% al 60% del PIB y el empleo público como porcentaje del total de la fuerza laboral se triplicó. La adjudicación de más y más responsabilidades exclusivas del Estado sueco (léase monopolios estatales) resultaron en que el país se convirtió en “el paraíso de la producción en masa, ya sea de automóviles, viviendas, educación o salud”.

Pero el modelo era insostenible y eso se volvió dolorosamente evidente entre 1991 y 1993, periodo durante el cual se perdió medio millón de empleos y el PIB sufrió una pérdida acumulada del 6%. El gasto público se disparó al 72,4% del PIB, acota Calderón.

En 1991 ganaron elecciones partidos no socialistas bajo la bandera de la “revolución para la libertad de elección” y con élla empezó el repliegue del estatismo a favor de la empresa privada.

En Suecia repercutió la insostenibilidad de la ideología socialista, la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, entre esta última los países Bálticos de Lituania, Estonia y Letonia que apuraron la adopción de medidas antisocialistas.

El sentimiento antisocialista fue tan manifiesto en los países Bálticos, que los ciudadanos llegaron a derribar las estatuas de Lenín.

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21.7. Entierran el socialismo haciendo lo contrario


El socialismo de Cuba y Corea del Norte se ha venido manteniendo pero a la fuerza por parte del Partido Comunista. La libertad y el desarrollo económico esta vedado, porque el socialismo propugna un modelo económico en el que el ciudadano se limita a satisfacer sus necesidades básicas: Toda mejora material es innecesaria. Se la desalienta. Se condena a quien aspira a más. La competencia y libertad económica no tiene espacio.

No obstante, otros países identificados como socialistas que tuvieron “dictaduras del proletariado” para reprimir a la oposición, han terminado, por presión popular, en enterrar sus sistemas económicos, unos rápidamente y otros gradualmente.

El analista Guillermo Arosemena (Expreso, 19 abril 2007) destaca que en el año de 1989, cayó el Muro de Berlín, dando fin a 70 años de gobiernos autoritarios y destructores de la iniciativa privada, incluyendo la de poder hacer actividad económica propia.

Ninguna de las más de 20 Repúblicas que eran controladas por la Unión Soviética quiso seguir viviendo en el “paraíso” socialista, y terminaron por enterrarlo una vez que aquella se desintegró en 1991.

Arosemena reseña, que Estonia fue el primero de los Estados en basar su desarrollo en la libertad económica, el mercado, la competencia,…; bajo el liderazgo de Mart Laar, primer Ministro electo después de la caída de la Unión Soviética.

En el reportaje de Laar (http://www.heritage.org/research/features/index/chapters/pdfs/Index2003/Chap3.pdf), se destaca que Estonia ha sido una de las naciones más determinadas en adoptar reformas que transformen su sistema económico para propiciar que se convierta en una economía moderna y próspera. ¿Cómo Estonia lo hizo?, Laar describe que: la extraordinaria transformación económica lograda, se basó en especial, haciendo lo contrario a la gestión de los socialistas: estado de derecho, impulso a la libertad económica, y no interferencia del Estado en actividades productivas y comerciales.

Arosemena reconoce que Estonia ha logrado un crecimiento espectacular, teniendo la décima parte de nuestra población y exporta un monto similar al Ecuador, sin petróleo.

De acuerdo al Indice de Libertad Económica (Fundación Heritage), Estonia tiene un indicador de 74.7/100, ubicándose en la posición 16ava en libertad económica en el 2010; y, ocupa la posición 7ma. entre los 43 países que integran la Unión Europea.
El crecimiento de la economía (PIB) promedio de la última década se cifra en 5,4% y el ingreso promedio percápita en el 2009 se cifró en USD 20.662.

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21.5. Caida sucesiva del socialismo-comunismo


Hace 20 años, el 9 de octubre de 1989, se produjo la caída del muro de Berlín. Con ello, el fin del orden bipolar entre la Unión Soviética y EEUU, los dos bloques en torno a los cuales se desarrollaban las relaciones internacionales desde la II Guerra Mundial.

La caída del muro se convirtió así en un símbolo de la llegada de la democracia para los países europeos, en el fin de la Guerra Fría, la caída del comunismo y la desaparición de la dictadura del proletariado. Este fenómeno desencadenó, apenas dos años después, la desaparición de la URSS.

La caída del Muro de Berlín marcó un hito en la historia mundial. Los eventos que se desencadenaron en aquella época provocaron la caída del comunismo por toda Europa como una ola expansiva. La siguiente es una sìntesis que resume los principales hechos de la historia (www.wikipedia.com/El final del Comunismo).

8 de mayo de 1945 — Alemania se rinde y así termina la Segunda Guerra Mundial en Europa. Los principales poderes crean cuatro “zonas de ocupación” dentro de Alemania. Gran Bretaña, Estados Unidos y Francia, crean la Alemania Occidental y la Unión Soviética forma la Alemania Oriental. Los aliados también establecieron un enclave en Berlín Occidental, dentro del territorio de influencia de la Unión Soviética.
29 de octubre de 1946— Se hace necesario un 'Pase Interzona', con validez de 30 días, para viajar entre los sectores orientales y occidentales de Alemania.
24 de junio 1948 — Tras la negativa de los aliados de adoptar en Berlín la moneda introducida en Alemania Oriental por la Unión Soviética, los sovieticos comienzan el bloqueo de Berlín Occidental.
25 de junio de 1948— Las fuerzas aliadas emprenden la iniciativa llamada “Puente aéreo de Berlín” para abastecer a la población de Berlín Occidental. Se les había cortado el suministro de agua y electricidad.
4 de abril de 1949— Se funda la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
23 de mayo de 1949— Se crea la República Federal de Alemania (RFA) en Alemania Occidental.
7 de octubre de 1949— Bajo la supervisión de la Unión Soviética, se funda la República Democrática Alemana (RDA).
26 de mayo de 1952— Se cierra la frontera entre Alemania del Este y del Oeste.

16 de junio de 1953— Los trabajadores de la construcción en Berlín Oriental se declaran en huelga, provocando masivas protestas en la República Democrática Alemana (RDA). Las protestas son reprimidas violentamente y al menos 55 personas mueren como resultado.
14 de mayo de 1955— Se firma el Pacto de Varsovia, una alianza militar entre países comunistas en Europa del Este, como contrapoder de la OTAN.
28 de junio de 1956— Trabajadores de una fábrica en Poznan, Polonia, protestan contra el régimen comunista. La protesta es reprimida violentamente y al menos 74 personas mueren.
23 de octubre de 1956— Comienza la Revolución Húngara iniciada por los estudiantes. Hungría estuvo a punto de retirarse del Pacto de Varsovia y de establecer una democracia, pero el 4 de noviembre, una poderosa fuerza soviética invadió el país y aplastó la revolución, asesinando al menos 3.200 personas.
13 de agosto de 1961— Comienza la construcción del Muro de Berlín.
26 de junio de 1963— El presidente John F. Kennedy visita Berlín y equivocadamente dice, “Ich bin ein Berliner” (“Soy una rosquilla de gelatina”) en lugar de “Ich bin Berliner” (“Soy un ciudadano de Berlín”), expresando que un berlinés es un ciudadano libre y algo de lo que sentirse orgulloso. Su discurso fue el primer reconocimiento por parte de Estados Unidos de que Berlín Oriental y Alemania Oriental eran parte del bloque soviético.
17 de diciembre de 1963— Tras muchas negociaciones, se alcanza un acuerdo en virtud del cual los berlineses del oeste podían visitar a sus parientes del este aunque con limitaciones.
5 de enero de 1968— La Primavera de Praga, un periodo durante el cual el líder moderado del partido, Alexander Dubcek, ostentaba el poder, termina con la invasión de los tanques y tropas rusos en Checoslovaquia.

13 de diciembre de 1981— Se declara la Ley Marcial en Polonia. El Movimiento Solidario, un sindicato independiente de trabajadores que se había formado un año antes, es declarado ilegal tras semanas de masivas movilizaciones. en Polonia comenzó todo. La victoria del Sindicato Solidaridad en Polonia, supone todo un ejemplo de revolución pacífica. Tras más de cuarenta años de revolución comunista, los polacos eligieron ser libres.
11 de marzo de 1985— Gorbachev se convierte en el Secretario General del Partido Comunista de la Unión Soviética. Él introduce los conceptos de “perestroika” (“Reforma”) y “glasnost” (“apertura”).
12 de junio de 1987— El presidente de Estados Unidos Ronald Reagan insta al líder soviético a derribar el muro de Berlín.
2 de mayo de 1989— Hungría comienza el desmantelamiento del “Telón de Acero”, retirando las vallas de alambre de púas y desconectando el sistema eléctrico de alarma de su frontera con Austria.
4 de junio de 1989— Se celebran las primeras elecciones semi-libres en Polonia. Incapaces de detener al Movimiento Solidario, los líderes comunistas permiten la celebración de los comicios y el Movimiento Solidario recibe un apoyo masivo.
19 de agosto 1989— Durante una manifestación pacífica en la ciudad húngara de Sopron llamada “Picnic Paneuropeo”, la frontera con Austria se abrió de forma simbólica durante tres horas. Al menos 600 alemanes del este huyeron, ya que los guardias de la frontera desobedeciendo las instrucciones, no intervinieron.
23 de agosto de 1989— Dos millones de personas tomadas de la mano forman la “Cadena Báltica” de casi 600 kilómetros de largo. La Unión Soviética no reprimió la protesta pacífica.
24 de agosto de 1989— Tadeusz Mazowiecki es nombrado Primer Ministro de Polonia, convirtiéndose en el primer jefe de estado no comunista en Europa del Este en más de 40 años.
10 de septiembre de 1989— Hungría reabre su frontera con Alemania Oriental y permite que 13.000 alemanes del este escapen a través del paso más débil del Telón de Acero, con Austria.
7 de octubre de 1989— Los líderes de Alemania Oriental celebran el 40º aniversario de la fundación de la RDA. En respuesta, dos días más tarde, una concentración de 70.000 personas exigen el fin del régimen.
18 de octubre de 1989— El jefe de estado de Alemania Oriental, Erich Honnecker, con la aprobación de Gorbachev, renuncia al cargo.
4 de noviembre de 1989— Un millón de personas se concentra en Berlín Oriental durante semanas de manifestaciones continuas.
9 de noviembre de 1989— Mientras el gobierno preparaba una ley para levantar las restricciones para viajar, Günter Schabowski, uno de los más altos cargos de la RDA, cometió un error en una conferencia de prensa. Respondiendo a una pregunta, dijo que desde ese mismo momento, en lugar de al día siguiente, cualquier ciudadano de la RDA podía cruzar la frontera.
9 de noviembre de 1989— Los soldados de Berlín Oriental, confusos, abren algunas de las puertas del muro y franquean el paso a avalanchas de gente. La multitud reacciona derribando el muro.
10 de noviembre de 1989— Bulgaria comenzó su proceso democrático y finalmente celebró elecciones libres en junio de 1990.
17 de noviembre de 1989— El régimen comunista en Checoslovaquia es derrocado por la Revolución de Terciopelo. Y el derrumbe contgagió a los demás países comunistas de Europa del Este.
3 de diciembre de 1989— Tras una serie de conversaciones entre el presidente de los Estados Unidos George H.W. Bush y Mikhail Gorbachev, la guerra fría comenzó a aplacarse paulatinamente. El portavoz de la Unión Soviética Gennady Gerasimov declaró, “De Yalta a Malta, la guerra fría terminó hoy a las 12:45”.
22 de diciembre de 1989— El dictador rumano Ceaucescu es derrocado en un violento golpe de estado en el que más de 1.100 personas perdieron la vida y así terminaron 44 años de gobierno comunista.
3 de octubre de 1990— Alemania se unifica.
1 de julio de 1991— Se disuelve el Pacto de Varsovia.
25 de diciembre de 1991— Mikhail Gorbachev dimite cono líder de la Unión Soviética. Al día siguiente la Unión Soviética se disuelve luego de 73 años de existencia.

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sábado, 17 de abril de 2010

21.3. Proceso continuo de la destruccion del socialismo-comunismo


La crisis económica había estallado mayormente a principios de los años 80. Oficialmente se la denominó "estancamiento". La tasa de crecimiento anual del producto nacional (PIB) de la URSS tomada en promedio por quinquenio cayó a menos de la mitad entre 1966-1970 y 1981-1985.

Desde fines de los años 50, la eficacia económica de las inversiones, según datos oficiales soviéticos, descendió cuatro veces y en los años 80 cayó al índice crítico inferior. La productividad era de las más bajas de Europa.

Se fue produciendo un creciente retraso tecnológico pese a que la URSS estaba en el primer nivel en los planos bélico, espacial y aeronáutico. En marcado contraste con lo que ocurría cuando la Unión Soviética era socialista: hacia fines de los años 40, la URSS y Estados Unidos eran los dos únicos países en condiciones de producir cualquier tipo de bien industrial accesible a la humanidad en ese entonces. En 1957 la Unión Soviética había lanzado y puesto en órbita el primer satélite artificial de la Tierra, el Sputnik.

El sistema ya no daba más. En los años 80 se extendió el racionamiento de productos básicos y aumentaron continuamente los precios.

Los mineros y sus cuerpos de delegados inscribieron en sus banderas de lucha la vuelta al poder de los soviets (consejos obreros). Como ya había ocurrido en Polonia, las huelgas mostraban a los ojos de todos, de un lado, a los productores directos, sin arte ni parte en las decisiones ni en los resultados, separados totalmente de los medios de producción, contando sólo con su fuerza de trabajo y obligados a vendérsela a los poseedores de los medios de producción; del otro lado, a los representantes de una reducida minoría que controla los medios de producción y dispone de por sí, ante sí y para sí del producto del trabajo social.

Esta relación en la producción que las huelgas obreras ponían de manifiesto, relación de compraventa de la fuerza de trabajo, es precisamente, según el marxismo, la relación básica de producción en el capitalismo. Todos ellos, cada cual en función de su propio interés, pudieron explotar y aprovechar el estallido del polvorín de descontento popular porque la lucha de la clase obrera y el pueblo de esos países careció de una dirección revolucionaria.

Estalló la rebelión de las nacionalidades no rusas, oprimidas por la clase dominante y las más golpeadas por la crisis. Estallaron numerosas huelgas y se formaron organizaciones independientes de los trabajadores. Con la crisis emergió la contradicción principal de esa sociedad socialista de palabra y capitalista de Estado por otra. De hecho: la contradicción entre la producción social y la apropiación de ella por una reducida minoría, la burguesía burocrática monopolista.

La crisis ideológica se venía incubando y emergió con fuerza en los años 80. La mayoría del pueblo ya no creía más en la doctrina oficial presentada como "marxista-leninista". Estaba asqueada de la mentira sistemática y del cinismo de una dirigencia corrupta hasta la médula de los huesos, que cubría con el manto del "socialismo desarrollado" o "socialismo real" un régimen de explotación de los trabajadores y de represión fascista de las camarillas.

Un régimen donde se militarizaba y controlaba todo, en la cual una minoría se enriquecía usurpando la "propiedad de todo el pueblo" e incrementando la "economía paralela".

La ideología oficial tampoco servía más para mantener sujetas a las nacionalidades no rusas que se ponían de pie y rechazaban abiertamente la rusificación y la opresión nacional.

Desde finales de los '80, también en las fuerzas armadas se fue manifestando crecientemente una crisis ideológica, producto de las humillaciones que representaban para ellos, hasta entonces orgullosos militares invencibles de una superpotencia, la derrota sufrida en Afganistán y la retirada ya inevitable de Europa Oriental.

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21.2. Errores mayores de los fundamentalistas de la dictadura


21.2.1. Empresa como una gama de contratos que se desconoce

Cuando el Gobierno plantea mecanismos para elevar el salario mínimo hacia el “salario digno” con los cuales desde un Ministerio se intenta decidir qué empresas pueden pagar dicho salario, muestra un enorme desconocimiento de lo que es una empresa y como se dan los movimientos de la economía.
La empresa, según Pablo Lucio Paredes,(El Universo, 12 sept 2009) no es simplemente un conjunto de fierros y una estructura operativa, generadora de utilidades y salarios que el Gobierno intenta administrar. Una empresa es esencialmente un conjunto de contratos libres, siendo el más importante el que liga trabajadores y empresarios. La evolución humana espontánea ha generado este tipo de estructura, porque permite enfrentar (no perfecta sino razonablemente) varios problemas esenciales de la organización productiva, como son eficiencia y manejo de riesgos:

1) Identificar el esfuerzo productivo de cada uno, y poder asignar responsabilidades, premios y castigos, es esencial para no caer en una situación en la que cada uno actúa de “polizón” y trata de “viajar” gratuitamente por la vida a base del trabajo de otros (ese es el enorme problema del socialismo, no tiene mecanismos para premiar el esfuerzo, y cada uno espera en su esquina que los demás se movilicen y que lo aprovechen).
La estructura de contratos en una empresa justamente logra ese objetivo, y lo hace mal cuando existe más intervención (controles y restricciones) legal y estatal en su libre estructuración.

2) Las personas tenemos diferentes actitudes frente al riesgo, que van desde las que están dispuestas a arriesgarse continuamente para lanzar emprendimientos y poner en juego su patrimonio, y las que no quieren hacerlo y prefieren cada mes recibir un sueldo fijo. La empresa separa justamente dos roles en función de los riesgos: el empresario recibe utilidades y el trabajador un salario fijo. Esa “repartición” no la puede establecer una autoridad externa al proceso productivo, porque de ninguna manera conoce los elementos que lo determinan. Es una ilusión creer que el análisis de un balance permite determinarlo, esta repartición poco tiene que ver con un balance (foto de una situación presente) y mucho con la dinámica de los mercados en el pasado, presente y futuro. Además, el rol del contrato entre trabajadores y empresarios permite disminuir la conflictividad humana.
¿Usted se imagina la “batalla” que sería determinar la repartición del valor agregado empresarial después del proceso, si es que no hubiera contratos que lo fijan de antemano? (ese es el otro grave problema del socialismo, ir eliminando de manera burocrática la diferencia entre utilidades y salarios).
Sin duda, debemos trabajar por mejores, muchos mejores salarios, pero hay que generarlo vía un entorno de más inversión y mayor productividad. Solo cuando el capital (vía inversión) crece más rápido que el trabajo y la productividad incrementa la “torta” es que los salarios aumentan. Así se alcanza, al mismo tiempo, eficiencia y equidad.
El método socialista que suena muy popular y atractivo en realidad termina matando la eficiencia, la inversión y la posibilidad de mejorar la calidad de vida de los trabajadores.
De otra parte, la mezcla de ambición de poder personal o de grupo, de eventual corrupción (cada día surgen nuevas dudas sobre el manejo del Gobierno, sin que se ponga orden) y una visión estatista (socialista) del mundo, solo puede terminar mal. Pablo Lucio Paredes (El Universo, 26 sept 2009), adicionalmente agrega las siguientes reflexiones:

3) El socialismo moderno.- Los países nórdicos de Europa, que algunos señalan como ejemplo de buen socialismo, en realidad son “liberales con enfoque social”. Y esta diferencia es muy importante, porque en esos países hay una enorme apertura al mundo (nosotros nos convertimos en avestruces), libertades básicas absolutamente respetadas, en particular la de expresión (nadie iría preso por “la majestad del poder” y peor un fiscal persiguiendo a Édgar Terán por absurdos atentados contra la seguridad) y un sector privado que empuja la economía (aquí el motor es el Estado).
Para el analista chileno Ernesto Ottone en una entrevistada dada a El Comercio (29 oct 2009), la izquierda moderna no da la espalda al libre mercado y a la globalización, pero si rechaza el populismo. “Nosotros vemos a la globalización como un cambio fuerte que trae oportunidades y problemas. El hecho es utilizar al máximo las posibilidades que esta ofrece. Y destacó, que “América Latina, para alcanzar el desarrollo, necesita: dar un nuevo salto, de mayor valor agregado a sus productos, diversificar las exportaciones, doblegar a la corrupción y tener que disminuir muchas brechas. Eso se consigue a largo plazo y no a fuerza de caudillismos sino de instituciones”.

4) Todo es público y estatal.- Se confunde lo colectivo y lo público/estatal. Lo primero se refiere a todos los temas que consideramos son temas de todos, que juntos debemos resolver, desde la cancha de fútbol del barrio hasta la educación nacional. Y para eso podemos buscar soluciones en que nos involucramos de diversa manera: nos unimos los moradores para una minga, aportamos y ponemos en marcha escuelas etcétera… Pero el socialismo nos ha metido en la cabeza que todos esos problemas colectivos son públicos/estatales, es decir, solo el Gobierno los puede resolver. Nos ha obligado a pagar impuestos para atenderlos de manera monopólica. Y de ahí soluciones ineficientes, inadecuadas, nos han convertido en espectadores (es decir, ha construido una sociedad menos solidaria porque esa función solo es de los gobernantes), y naturalmente nos ha empujado a ser demandantes de dádivas que incrementan el poder estatal. Cuando debemos hacer todo lo contrario: liberar todas las fuerzas, iniciativas, responsabilidades y solidaridades, incluyendo las del Estado, para que los problemas colectivos se resuelvan.

5) De la planificación central.- Se cree que la sociedad es una máquina, que se puede regular y controlar desde las alturas. Se puede, allá en el poder, establecer lo que es bueno y malo para cada uno y para todos. Se cree que la planificación central es válida, porque encaja las piezas del rompecabezas. Cuando la sociedad, sistema complejo, es exactamente lo contrario. Lo bueno y lo malo no es algo que existe en una cajita mágica por encontrar, sino que lo van construyendo y descubriendo día a día las personas y sus organizaciones. Claro que hay planificación, pero solo como una visión global estratégica que une hilos invisibles.
Y cuanto más interviene el Estado rígido y controlador, más destruye esos hilos que constituye el sistema social. Cuánto más se mantiene moderado pero importante, en su apoyo a la solución de problemas sociales, mejor funciona.
… pero el socialismo sueña en otro mundo, el del pensamiento único, el del poder absoluto, “donde todos son iguales, pero unos más que otros”…

21.2.2. Esencia del histórico fracaso: eliminación de incentivos y esfuerzos

Al revisar la historia mundial, Guillermo Arosemena (Expreso, 11 abril 2010) encuentra que el socialismo desde sus comienzos era fatal para los pueblos, aún antes de ser ideología, partido político o sistema de gobierno.

La revolución agrícola comenzó en Inglaterra, cuando se promulgaron leyes de cerramiento de las propiedades agrícolas, entre los siglos XV y XVII. Anteriormente las tierras eran de todos, no existían títulos de propiedad como se conocen en la actualidad. La citada ley mejoró la productividad agrícola e incrementó el nivel de vida del sector rural. Fue una de las iniciativas que estableció el camino para Inglaterra convertirse en el país más poderoso del mundo.

Cuando los ingleses fundaron las colonias en Norte América, instituyeron derechos de propiedad comunitarios, los que servían para los alimentos y demás recursos distribuirse equitativamente entre todos los colonos. La gente recibía la misma cantidad, independientemente de su contribución a la producción y ella estaba prohibida de producir por cuenta propia.

Con el pasar de los años hubo malestar entre la población al no estar de acuerdo con el sistema existente, por la falta de incentivos, especialmente de quienes trabajaban más. El resultado fue que la comida comenzó a escasear. Preocupados de una posible hambruna, en 1623, la colonia de Plymouth Plantation decidió implantar un nuevo sistema económico. A cada familia se le asignó una parcela de tierra y cada una de ellas podía guardar todo lo que producía, eran responsables de su propia alimentación. Los resultados fueron extraordinarios al aumentar el tamaño de las cosechas debido al incentivo económico y esfuerzo individual.

La pobreza no desaparece creando igualdad social a la fuerza, hay numerosas experiencias en la historia confirmando que quienes han pretendido hacerlo, como en la Unión Soviética, China y demás países comunistas y socialistas, crearon mayor pobreza. En la primera, los científicos ganaban un sueldo no muy diferente al de personas con nivel intelectual inferior. Cuando desapareció el régimen oprobioso, muchos salieron al Occidente a ganar sueldos cien veces superiores. Hay que imitar lo bueno, no lo malo.

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21.1. Razones para levantar muros de opresion


Tras la muerte de Lenin el poder soviético, es decir, los trabajadores liberados del trabajo enajenado que dijera Marx, organizados como clase dominante de abajo arriba controlando desde los centros de producción la actividad productiva-política, no se desarrolló.

Los partidos comunistas se erigieron en clase dominante impidiendo la democracia directa y permanente de los trabajadores. La sociedad socialista siguió dividida en sociedad civil, la de los ciudadanos productores y en clase política al estilo capitalista hegemonizada por el partido dominante por muy comunista que se denominara.

El papel eminentemente educador que corresponde a un partido con una filosofía con base científica que debe llevar al conjunto del pueblo, mediante la praxis, teoría y práctica, nunca se llevó a efecto.

Aquel socialismo burocratizado que interpretó el marxismo de forma economicista, siguiendo las pautas desarrollistas del capitalismo, permitió un alto grado de desarrollo tecnológico y productivo, a fuer de cercenar la democracia participativa de los trabajadores controlando el poder político-productivo que debió ser el desarrollo del poder soviético, dando lugar al trabajo enajenado impuesto desde las alturas burocráticas.

La planificación burocrática impuesta desde arriba, sin la participación directa del pueblo, tuvo aspectos positivos en cuanto a la formación del pueblo sobre todo en el aspecto técnico productivo, multitud de ingenieros y técnicos con salarios muy inferiores a los existentes en mundo capitalista. Cualquier ciudadano tenía derecho a la formación especializada, cosa que no es posible en el capitalismo donde las familias más adineradas son las que pueden acceder a la Universidad y los master. Aquella enseñanza tenía un coste que se detraía de aspectos de consumo no básico como los que vemos en los países capitalistas, con productos innecesarios pero que proyectan una visión de falsa riqueza y que contribuyen al consumismo estúpido del pueblo enajenado y que como estamos comprobando está deteriorando el medio ambiente y amenazando la propia existencia de los seres humanos y demás especies.

El Muro de Berlín se construyó, concretamente, para impedir que los enajenados ciudadanos de la Alemania Oriental, mejor preparados tecnológicamente se pasaran al paraíso capitalista de Alemania Occidental, donde eran mucho mejor retribuidos y podían disfrutar de los falsos manjares del capitalismo consumista y depredador. El gran error del socialismo burocrático fue el no comprender el marxismo en algo tan básico como es que, los trabajadores estén organizados como clase dominante ejerciendo el poder directamente, sin intermediarios, sin delegar su responsabilidad política en ninguna clase política.

Cuando al ser humano se le discrimina de forma tan brutal hasta considerarle una mercancía de usar y tirar como sucede en algunos escenarios del capitalismo, por muy buenas intenciones que pudieran tener los Stalin de turno y los que le siguieron, los Honecker de Alemania y los de los demás países socialistas, esos mandatarios son los responsables de la enajenación del pueblo. El pueblo trabajador por nacer en esa condición no nace con conciencia comunista, esa filosofía con base científica requiere de teoría y práctica, de la praxis.

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