sábado, 17 de abril de 2010

20.35. Que se vayan todos los gobernantes


Más allá de que la Asamblea Constituyente legisló a favor del Presidente Correa, para otorgarle más poderes y control de todas las instancias del Estado, así como para facilitar sus reelecciones y la no revocatoria de su mandato, como así se aprecia de la tramposa y manipuladora Constitución de Montecristi, hay voces que se pronuncian frenar la autocracia reinante, el manejo libresco de la economía y, en luchar por la revocatoria del mandato no sólo del mandatario sino de los representantes en la Asamblea Nacional.

Antonio Rodríguez Vicéns (El Comercio, 15 diciembre 2009) destaca que “Es incuestionable que la Asamblea Nacional ha demostrado una absoluta sumisión a la Función Ejecutiva y no ha asumido las obligaciones que le corresponden y que le impone la Constitución: legislar y fiscalizar con independencia. La mayoría gobiernista que la integra ha destruido su autonomía, la ha convertido en el órgano legislativo de la Presidencia de la República y la ha llevado a renunciar a la fiscalización. Los proyectos que ha aprobado han sido elaborados por los asesores presidenciales. Los actos de corrupción y de atropello a los derechos y libertades ciudadanas, cada vez más numerosos, no existen. Está para obedecer y callar. Así cumple el papel, triste y vergonzoso, que le ha asignado la dictadura correísta”.

“En las últimas semanas se ha comentado sobre una eventual solicitud de revocatoria del mandato al Presidente de la República. Teniendo en cuenta las disposiciones constitucionales que he citado, hay quienes piensan que también podría analizarse la posibilidad de revocar el mandato a los asambleístas. Las razones sobran. ¿Por qué, entonces, no incorporar al debate las dos alternativas? ¿Qué es más práctico y factible, según el momento político que vive el país? No debemos olvidar que la actual Asamblea Nacional, por su ignominiosa e impúdica sumisión, es un instrumento eficaz para fortalecer el proyecto político concentrador y autoritario de la revolución ciudadana.

La mejor salida es, la de que se vayan todos, y venga en su lugar una nueva generación de ciudadanos, que respeten las instituciones, la separación de poderes y los derechos humanos, así como, que promocione el desarrollo y el bienestar.

Link: www.ticsdemanabi.net

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