sábado, 17 de abril de 2010

20.25. Proyectos fracasan en manos del Estado


20.25.1. Experiencias de fracasos

Para que un proyecto de interés nacional fracase, basta ponerlo en manos de las instituciones estatales.
Sebastián Hurtado Pérez (El Comercio, 9 febrero 2010) destaca que algunos eventos ocurridos recientemente prueban, una vez más, que para conseguir que algún proyecto de interés nacional fracase, basta ponerlo en manos de las instituciones del Estado.
Hurtado anota que, ya sea que se trate de la construcción de una nueva central hidroeléctrica, de un aeropuerto, de un puerto de transferencia de carga internacional, de avanzar una iniciativa de conservación ambiental en la Amazonia, o de saldar cuentas con responsables del colosal fraude bancario; o de parar los negociados petroleros que se han denunciado, de manejar empresas como la almacenera (ex – ENAC), Alegro, El Telégrafo,… Podemos estar seguros que el ejército de burócratas de las instituciones estatales se ocuparán diligentemente de entorpecer, demorar, dificultar, amañar, corromper y, finalmente, echar al traste muchas de las mejores iniciativas nacionales.
Esta negativa realidad perjudica especialmente a proyectos que requieren de la concurrencia de la comunidad internacional, pero que no llegan, afectados por el enorme obstáculo que supone superar el "prestigio" que se han ganado las instituciones públicas del Ecuador.
Y no es para menos, anota Hurtado. Apenas en los últimos 15 años el Estado ecuatoriano ha tenido dos constituciones, cuatro cortes supremas de Justicia, ocho presidentes de la República, cientos de ministros –reciclaje de los mismos -, a la vez que ha incumplido innumerables compromisos locales e internacionales de todo tipo. Para no hablar de un irrespeto a la Constitución y al imperio de las leyes.
Semejante "récord" acota Hurtado, termina por limitar el número de personas, instituciones y países interesados en apoyar los grandes proyectos estatales; y, aquellos que se animan a hacerlo, demandan condiciones llamadas "vergonzosas" por el Presiente Correa.
Hurtado anota, que el mismo hecho de que la mayor parte de los grandes proyectos gubernamentales de infraestructura pretendan financiarse con créditos internacionales garantizados por el Estado, en lugar de hacerlo con capital de riesgo vinculado a su potencial económico, muestra las profundas dudas que la comunidad internacional, e incluso los países "amigos", tienen sobre su viabilidad económica y política del Ecuador.
Cuando las dudas salen a la luz, aquí, señala Hurtado, escuchamos los reclamos de las autoridades respecto a la "insensibilidad" y "falta de interés" de la comunidad internacional, la cual probablemente pensará: "De tercera... y exigente”. Esta situación está pasando una factura monumental y leonina al país, ya que probablemente el costo de los proyectos que no se concretan o quedan a medio camino es apenas una fracción de aquellos para los cuales ni siquiera se toma en cuenta al Ecuador.

20.25.2. Nuevos proyectos impulsados por el Estado fracasan

Para Pablo Lucio Paredes (El Universo, 13 febrero 2010). El modelo económico, aquello que le llaman “socialismo del siglo XXI, revolución ciudadana o neoextractivismo”, es el problema, por su equivocada orientación, porque, al adoptar un modelo en el que apuestan que el Estado es el alma de la sociedad, que a través de un enorme gasto público en proyectos y nuevas empresas supuestamente empujan la economía y generan bienestar general.
Lucio Paredes, señala que el Gobierno, desde enero del 2007 en promedio ha tenido un entorno económico y político muy favorable. Pero, el problema no es el entorno ni la mala voluntad de empresarios y banqueros que no invierten ni promueven producción, sino que, el propio modelo económico que se aplica está equivocado en varios frentes: no creer en la apertura externa, no creer que capital y trabajo juntos generan el desarrollo, no creer que las empresas grandes son tan necesarias como las pequeñas, no creer en el dinamismo y emprendimiento empresarial y de la inversión privada como motor de la economía (con un rol del Estado como creador de entorno y oportunidades sociales). El modelo es el problema…
Como corolario, mientras que la empresa privada se priva de invertir y generar empleo y producción, porque el entorno esta reprimido, el Estado en cambio, improductivamente, incursiona en varios ámbitos empresariales a más de los tradicionales: electricidad, telecomunicaciones, petróleos, almacenamiento, empresas militares; en estos 3 últimos años se han incorporado otros: medios de comunicación, electricidad (Udeleg), medicamentos, cemento, banano, minería, siderurgia, alimentos, cultivo de tilapia y cacao,…

Link: www.ticsdemanabi.net

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