
Hace 20 años, con la destrucción del Muro de Berlín cayó estrepitosamente el marxismo y lo pulverizó. Es que el “paraíso” del socialismo y comunismo terminó siendo sólo un sueño.
Carlos Alberto Montaner destaca (El Comercio, 10 noviembre 2009) que aquel suceso se dio por cuanto el marxismo no resistió el enfrentamiento con la realidad. Prometía el paraíso en la tierra y dejó 100 millones de muertos en el camino. Empobreció a medio planeta. Retardó el progreso científico y técnico de numerosos pueblos y, lo que es peor, envileció a varias generaciones de personas obligadas a mentir y a celebrar un régimen al que detestaban.
Montaner señala, que cuando Karl Marx murió, su discípulo y compañero Federico Engels describió sus dos “grandes aportes” a la economía: el materialismo histórico y la plusvalía.
El materialismo histórico postulaba que la religión, el sistema político, las instituciones de derecho, la moral, el arte, etc., constituían la “superestructura” generada por la clase dirigente que controlaba los medios de producción. Pero al desaparecer la propiedad privada y obtener los trabajadores el control del aparato productivo, cambiaría radicalmente la superestructura.
En cuanto a la plusvalía, Marx creía, acota Montaner, que el valor de la producción dependía del trabajo humano que se le incorporaba, de manera que el capitalista se enriquecía apropiándose de la diferencia entre el precio de venta y los costos reales de los bienes o servicios. Dos años antes de morir, el economista austriaco Bohm-Bawerk demostraría a Marx sus errores, y las contradicciones existentes sobre ese tema entre el tomo primero y tercero de “El capital”.
¿Por qué estos disparates intelectuales generaron dictaduras comunistas? Porque para desmontar el Estado burgués y rehacer las relaciones de propiedad, Marx prescribió y aconsejó una etapa dictatorial del proletariado. Es decir, una ética capaz de justificar cualquier monstruosidad siempre que conduzca a la felicidad.
Luego, Lenin y Stalin otros comunistas especialmente crueles crearon un método de control mediante la represión policiaca que resultó imbatible. Una vez construida la jaula, era muy difícil evadirse, resalta Montaner.
Montaner concluye y responde: ¿Por qué se hundió el comunismo? Por la desmoralización de la clase dirigente ante el fracaso material y espiritual del marxismo-leninismo. Los comunistas no podían ignorar la comparación entre las dos Alemanias. Habían comprobado que Marx y Leín estaban equivocados en el plano teórico, y que la puesta en práctica de sus ideas condujo a laws grande represión habida en el mundo, eliminó alrededor de 100 millones de seres humanos y trajo estancamiento y pobreza a las sociedades que lo habían intentado.
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