
20.24.1. Concepción equivocada
El Presidente Correa manifestó, en varias ocasiones, que preside y representa un cambio de época, y abiertamente ha proclamado su adhesión al socialismo siglo XXI y la alineación con los países más radicales como Irán, Venezuela,…
Guillermo Arosemena (Expreso, 13 diciembre 2009) señala que mientras la tendencia en los países socialistas tradicionales, como China y Vietnam, es reducir el tamaño de Estado, los del siglo XXI en el Ecuador, hacen todo lo contrario. Cada año se vuelven más empresarios creando compañías. En Ecuador tendremos al Estado minero, exportador y quién sabe qué otro más. Este Gobierno no mejorará la productividad en empresas estatales llenas de empleados contratados para cumplir compromisos de campaña, donde es imposible producir más con menos, la esencia de la productividad.
Arosemena, contrastando los tiempos, manifiesta que, Eloy Alfaro, que fuera admirado por el actual Presidente, cuando tomó la decisión de reactivar la construcción del ferrocarril, afirmó: “Los principios de la ciencia nos enseñan que en las grandes empresas nacionales, generalmente los gobiernos no son buenos administradores… En esta virtud, yo no vacilaría en confiar el éxito del ferrocarril a una comisión honorable, compuesta de hombres patriotas, probos y de fortuna, que se encargase de… excogitar los mejores medios para llevarla a cabo”. Alfaro creó la comisión compuesta por distinguidos empresarios y durante sus períodos prefirió que empresarios privados administraran ciertos servicios públicos. Antes de ser político, había sido empresario y trabajado con su padre; conocía la diferencia de la calidad de trabajo entre el empleado público y privado.
Milton Freeman, Nobel en Economía, anota Arosemena, tiene una frase célebre: “Los grandes avances de la civilización, sean en arquitectura o pintura, en ciencia o literatura, en industria o agricultura, jamás han salido de los gobiernos…”.
20.24.2. ALBA aprobó crear una empresa multinacional de alimentos
Más allá de que varias empresas que han pasado a control del Estado, especialmente en tratándose de Venezuela, los ministros de Agricultura de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) el 28 de enero del 2010, en Caracas, aprobaron la creación de una empresa "grannacional" de procesamiento y distribución de alimentos, informó el vicepresidente venezolano Elías Jaua.
Según Jaua, quien también ejerce como ministro de Agricultura, los proyectos de 'ALBA Alimentos' serán presentados en la próxima cumbre presidencial del mecanismo, que se celebrará en abril en Caracas.
"El intercambio de los bienes y productos que surjan de esta empresa grannacional se hará a través del sistema sucre", precisó Jaua en referencia a la moneda contable que podría entrar en vigor esta semana y que desea agilizar la integración comercial en el ALBA.
"Si nosotros queremos que nuestros pueblos tengan el derecho a la alimentación plenamente garantizado, tenemos entonces que constituir un gran esfuerzo que permita que nuestros pueblos se apropien de los factores y los medios de producción", añadió Jaua.
20.24.3. Estado despilfarra los ingresos públicos
Manuel Ignacio Gómez Lecaro (El Universo, 11 febrero 2010) hace una reflexión y cuestionamiento mientras revisa sus formularios de declaración de impuestos y ve cómo el SRI se lleva parte de sus ingresos y, no puede dejar de pensar dónde irá a parar su contribución.
¿Irá al nuevo carro con chofer que conducirá a la esposa y los hijos de algún funcionario público? ¿Irá al nuevo diario gubernamental que nadie comprará ni leerá y que el Gobierno terminará regalando? ¿Irá al nuevo edificio público, la nueva campaña publicitaria, los nuevos viáticos para la comitiva presidencial en su tour de los sábados?
Gómez anota, que nuestros impuestos representan ahora el 59% de los ingresos propios del país. El Estado depende menos de los recursos petroleros. Según este diario, entre el 2004 y el 2009 “la recaudación de impuestos… pasó de 3.203 millones de dólares a 7.258 millones de dólares, es decir… un crecimiento de más del doble en cinco años.” Sea por precaución o miedo, hoy pagamos más impuestos que antes. Bien por los ecuatorianos. Bien por Carlos Marx y sus antecesores que han logrado instaurar una cultura tributaria en el país. Mal que además del IVA e impuesto a la renta debamos pagar nuevos impuestos. Muy mal que toda esa plata la desperdicie el Gobierno.
Pero hay algo positivo en esto. Tenemos más derecho a reclamar al Gobierno por la forma cómo gasta nuestro dinero. Cuando el país vive principalmente del petróleo, más allá de que nos pertenezca a todos, se tiene la sensación de que la plata del Gobierno no sale de nuestro bolsillo. Pero cuando son nuestros dólares los que pagan sueldos burócratas, nuevos programas y viajes presidenciales, podemos y debemos exigir con más fuerza su buen uso.
Gómez aprecia que Correa multiplica irresponsablemente el gasto público. Nuestra plata termina en un gran saco sin fondo. Y hasta tienen la osadía de derrochar más plata publicando grandes avisos para contarnos que han gastado más plata que los gobiernos anteriores. Ese podría ser el eslogan de esta falsa revolución: “Hemos gastado más que el resto”.
Y sí que saben gastar. Gómez destaca que nuestros burócratas socialistas del siglo XXI juegan a empresarios con plata que no es de ellos. El Ministerio de Finanzas, “accionista” de El Telégrafo, compra una millonaria nueva planta para un diario que solo pierde plata. El Gobierno “compra” los grandes edificios de la banca quebrada. Se crean nuevas empresas públicas por cuyas pérdidas nadie responderá.
Con sus grandes proyectos, sus adquisiciones, sus viáticos, sus gastos de representación, su chofer, su “señor Gerente”, sus juntas de “accionistas”, nuestros socialistas en el poder se sienten todos unos empresarios. Compran de un plumazo millonarias propiedades. Firman contratos sin sudar. No sufren por el dinero gastado. La cartera vencida no les quita el sueño. Los números en rojo no les generan estrés. Si algo sale mal, solo dejan el puesto, cobran su último sueldo y se van.
Gómez señala que miles de millones de dólares han pasado por este Gobierno. Y los ecuatorianos siguen sin trabajo. Millones gastados en emergencias a dedo, burocracia que se multiplica, abusiva publicidad. Y el Gobierno no es capaz de dar a Guayaquil lo que le corresponde.
Gastar dinero no es ningún mérito. Invertirlo bien y generar resultados es otra cosa. Pero en tres años de Gobierno, eso es lo que menos hemos visto.
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