domingo, 18 de abril de 2010

21.10. Pragmatismo se impone a las ideologias


21.10.1. El mundo cambió

En el mundo entero anota Oscar Arias (Cumbre de las Américas, 18 abr 2009), hasta 1750, los americanos eran más o menos iguales: todos eran pobres. En 1950, un país como Brasil tenía un ingreso per cápita más elevado que Corea del Sur. Hace 60 años, Honduras tenía más riqueza per cápita que Singapur, y hoy Singapur -en cuestión de 40 años- tiene USD 40 000 de ingreso anual por habitante.

“Uno va a una universidad latinoamericana y todavía parece que estamos en los años 60 ó 70…. Parece que se nos olvidó que el 9 de noviembre de 1989 pasó algo muy importante al caer el muro de Berlín y que el mundo cambió. Tenemos que aceptar que este es un mundo distinto, y en eso francamente pienso… que el siglo XXI es el siglo de los asiáticos, no de los latinoamericanos. Porque mientras nosotros seguimos discu-tiendo sobre ideologías y seguimos discutiendo sobre todos los ‘ismos’ … los asiáticos encontraron un ‘ismo’ muy realista para el siglo XXI y el final del siglo XX, que es el pragmatismo…

21.10.2. Mutación del colectivismo a la economía de mercado

Con la llegada al poder de China por parte del Partido Comunista, Mao se asesoró con personeros del Partido Comunista de la Unión Soviética, a efectos de impulsar “El Gran Salto Adelante”, un programa de estatizaciones, que confiscó la propiedad privada, distribuyó tierras, colectivizó la economía, creó la guardia popular y las comunas como unidades económicas autosuficientes.

A pesar de que el Partido Comunista Chino manipulaba las cifras con los supuestos resultados de estas políticas, sus consecuencias nefastas no pudieron ocultarse al paso de los años. Se generó una hambruna que mató a más de 70 millones de personas. En una reunión del Buró Político, tuvo que reconocer sus errores, argumentando su falta de conocimientos económicos.

Aunque Mao conservó su puesto de presidente del partido, tuvo que ceder la jefatura del Estado a Liu Shaoqi y a Deng Xiaoping, quienes tomaron las riendas del Gobierno.
Oscar Arias, recuerda que cuando Deng Xiaoping visitó en 1978 Singapur y Corea del Sur, después de haberse dado cuenta de que sus propios vecinos se estaban enrique-ciendo,… regresó a Pekín y dijo a los viejos camaradas maoístas que lo habían acompañado en la Larga Marcha: “Bueno, la verdad, queridos camaradas, es que a mí no me importa si el gato es blanco o negro, lo único que me interesa es que cace ratones”. Y mientras los chinos han sacado a 300 millones de habitantes de la pobreza, nosotros seguimos discutiendo ideologías que tuvimos que haber enterrado hace mucho tiempo atrás”.

En 1979, Deng inicia la transformación económica, cambiando su Constitución e incorporando la economía de mercado como un instrumento de desarrollo. De esos principios filosóficos antiguos quedó el de la excelencia en la educación y en cuestiones de política económicas, para transformar a China en una potencia, especialmente después de las humillaciones a la que Occidente la sometió durante diferentes guerras.

Los presidentes que siguieron a Deng profundizaron las reformas y se consolidó la economía de mercado. Es así como en 27 años su crecimiento promedio anual es de 9%, su inflación menos de 2%. En 2005 exportó USD 750 billones y sus reservas internacionales alcanzan USD 1 trillón.
No obstante, todavía hay grandes problemas por resolver: pobreza de muchos, burocra-tismo, empresas estatales ineficientes,…

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21.9. Comunistas aprecian ventajas del capitalismo y se convierten


¿Cómo explicar los cambios con enfoque capitalista que se suceden en los ùltimo tiempos en la India, China, Vietnam y otros países, incluyendo africanos, todos ellos de tradición socialista?
Para Guillermo Arosemena, (Expreso, 4 oct 2009) sus pueblos y gobernantes han reconocido que el “Estado Benefactor” no es la respuesta para que las economías puedan crecer acelerada y sostenidamente y mejorar a la vez el nivel de vida de sus habitantes.
Los socialistas, destaca Arosemena, están aceptando que deben llegar a un compromiso de proteger lo social pero a través de instituciones capitalistas.
De hecho ocurre en China desde los ochenta, India una década después, Vietnam desde el 2000 y Chile durante sus últimos gobiernos socialistas incursionaron en la adopción de medidas antiestatistas, dando cada vez más espacio a las iniciativas privadas, los emprendimientos y al derecho de propiedad.
Asì como en la década de los 90´s se derribaron tantos cuantos monumentos en homenaje a los grandes ideólogos del socialismo y comunismo (Lenìn, Stalin, Ceaucescu, Hoxha,...)la tendencia seguirà.
La excepción -que no serà por mucho tiempo- son los "socialistas del siglo XXI" de Cuba, Venezuela, Ecuador, Nicaragua, Bolivia,... quintaesencia de los estados fallidos, cuyos gobernantes y adeptos continúan culpando al capitalismo y al imperialismo de las crisis.
Ellos han creado el mito de que el capitalismo es malo, estableciendo validez la expresión de Kennedy de que el gran enemigo de la verdad no es frecuentemente la mentira sino el mito persuasivo, persistente e irreal.
Para esto, tanto en Venezuela como en Ecuador, en especial, para someter a los ciudadanos, se apela a la descalificación de los medios de comunicación, en general y, seguir manteniendo su clientela política a través de la profusa propaganda gobiernista.

Irse contra los socialistas para crear de riqueza y bienestar

Los socialista del siglo XXI, anota Guillermo Arosemena (Expreso, 17 enero 2010) estàn en un error fundamental cual es el de creer que la distribución de la riqueza es quitar al que tiene para dar al que no tiene. Ellos asumen que la riqueza es fija, no puede crecer por lo que hay que estandarizar el tamaño de la "tajada" para que todas sean iguales. Es una premisa equivocada, asume que el ser humano es incapaz de producir más y crear nuevos bienes y servicios.
Para Arosemena, no existe la figura del emprendedor, aquella persona con libertad para comenzar negocios. En Ecuador hay miles; quien inició Papelesa, partió con muy poco y actualmente debe dar trabajo a centenares de empleados, lo mismo sucede con Computron, Avícola Fernández y tantas empresas surgidas en los últimos treinta años, por no mencionar las grandes empresas que comenzaron hace medio siglo o más atrás. Los mal llamados pelucones de hoy, fueron los pobres de ayer, así ha sido en Ecuador y resto del mundo durante los últimos 250 años y lo será en los próximos 250.
Arosemena destaca que dentro del mundo lúgubre en que la humanidad vivía, Adam Smith, hace más de 225 años, propuso que era posible hacer crecer la riqueza y escribió sobre cómo hacerlo. Los países que en alguna forma han seguido la receta de Smith, han visto crecer la riqueza. Los ejemplos abundan. Entre el 2002 y 2008, las exportaciones en dólares de Chile aumentaron de 17.400 a 66.430, las de Hong Kong de 201.927 a 353.300, las de México de 160.669 a 267.500 y las de Malasia de 94.058 a 169.900.
Siendo estas tasas de crecimiento muy superiores a la de población, esos países y muchos más, acrecentaron significativamente la riqueza. Lo mismo ha sucedido con la producción industrial, como la de automóviles.
En dos décadas la producción anual subió de 40 millones a 70 millones de unidades; las refrigeradoras, cocinas, aires acondicionados, motos, bicicletas y centenares de bienes de consumo e industriales aumentaron considerablemente.
La “torta” económica ha crecido y por ende las "tajadas", al observar que la renta por habitante ha aumentado espectacularmente en no menos de 15 países del Tercer Mundo y otros dejaron la pobreza.
Otros como Cuba, Venezuela, Colombia, Bolivia, Nicaragua, Ecuador,… se han quedado en el atraso y la pobreza.

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21.8. Socialismo sueco otro modelo fallido


Algunos socialistas moderados han argumentado que el socialismo de Suecia, es el modelo de referente a seguir para contribuir a luchar por la construcción del “revolucionario” sistema en Latinoamérica.

Sustentándose en la obra “Reinventar el Estado de Bienestar” sobre la realidad de Suecia, obra de autoría del chileno Mauricio Rojas, la analista Gabriela Calderón (El Universo, 13 mayo 2008), destaca que el modelo es fallido porque no tuvo perdurabilidad en el tiempo.

Calderón reseña que, aquellos que consideran a Suecia una especie de “utopía posible” ignoran que: (1) este país abandonó el modelo de amplia intervención estatal hace 15 años; (2) que el modelo del Estado de Bienestar que brindaba protección “desde la cuna hasta la tumba” era un fenómeno nuevo en Suecia que comenzó en 1960; y (3) que ese modelo resultó en un desempeño económico relativamente negativo en comparación a los otros países desarrollados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Se destaca que, hasta 1950, la carga tributaria como porcentaje del PIB en Suecia era más baja que aquella de Alemania, Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Era de apenas el 22%. Es precisamente durante esas décadas de baja carga tributaria (1870-1950) que Suecia era el segundo país en Europa con la tasa más alta de crecimiento promedio del PIB. Era un referente de potencia industrial con una población educada

En cambio, entre 1950 y 1973, periodo en que se instauró el “modelo socialista sueco” de intervención estatal en la provisión de servicios públicos, el crecimiento de Suecia pasó a ser el más lento de Europa Occidental con la excepción del Reino Unido. Lo mismo sucedió para el periodo entre 1973 y 1998 pero esta vez solo Suiza demostraba un peor crecimiento.

El cambio de tinte socialista se dio así: Suecia duplicó su carga tributaria entre 1960 y 1989 (del 28% al 56% del PIB). Durante 1960 y 1980, el gasto público pasó del 31% al 60% del PIB y el empleo público como porcentaje del total de la fuerza laboral se triplicó. La adjudicación de más y más responsabilidades exclusivas del Estado sueco (léase monopolios estatales) resultaron en que el país se convirtió en “el paraíso de la producción en masa, ya sea de automóviles, viviendas, educación o salud”.

Pero el modelo era insostenible y eso se volvió dolorosamente evidente entre 1991 y 1993, periodo durante el cual se perdió medio millón de empleos y el PIB sufrió una pérdida acumulada del 6%. El gasto público se disparó al 72,4% del PIB, acota Calderón.

En 1991 ganaron elecciones partidos no socialistas bajo la bandera de la “revolución para la libertad de elección” y con élla empezó el repliegue del estatismo a favor de la empresa privada.

En Suecia repercutió la insostenibilidad de la ideología socialista, la caída del Muro de Berlín y la desintegración de la Unión Soviética, entre esta última los países Bálticos de Lituania, Estonia y Letonia que apuraron la adopción de medidas antisocialistas.

El sentimiento antisocialista fue tan manifiesto en los países Bálticos, que los ciudadanos llegaron a derribar las estatuas de Lenín.

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