20.27.1. El fallido Ministerio del LitoralEl presidente Correa creó a mediados de 2007 el Ministerio del Litoral, mismo que viene de funcionar en el edificio del ex Banco del Progreso, que se encuentra en la avenida Francisco de Orellana de Guayaquil, con el propósito de estructurar planes de prevención para la reconstrucción de las provincias afectadas por el fenómeno "El Niño".
Sin embargo, un reporte de Diario Hoy (4 febrero 2010) destaca que el ensayo político, terminó siendo un fracaso.
Así, desfilaron Ricardo Patiño, actual ministro de Relaciones Exteriores, y Carolina Portaluppi, funcionaria de la Cartera de Finanzas.
Nicolás Issa Wagner, que estuvo de paso por la Dirección Regional del Servicio de Rentas Internas (SRI), asumió el despacho del Ministerio del Litoral en octubre de 2008. Su administración se caracterizó por coordinar y gestionar obras con organismos como la Comisión de Estudios para el Desarrollo de la Cuenca del Río Guayas y la Península de Santa Elena (Cedegé).
También logró el equipamiento de la Defensa Civil, y celebró el festival Independencia 2009, con la presentación del cantante salsero Gilberto SantaRosa.
El pasado 2 de febrero, en el Centro de Convenciones Simón Bolívar, Issa rindió cuentas.
Pero el alcalde de Esmeraldas, Ernesto Estupiñán, piensa lo contrario. Él solicitó una relación más directa con el régimen para coordinar acciones a través de Issa, pero no obtuvo respuesta.
Manuel Aguirre, burgomaestre de Huaquillas (El Oro), va más allá. "A mí no me afecta el cierre del Ministerio del Litoral. Al contrario, de qué me servía desplazarse a Guayaquil, si al ir a la Subsecretaría de Turismo para entregar un proyecto me decían que cualquier trámite lo presente en Quito", explicó.
Una de las obras más importantes de 2009 es la edificación del puente baily en el sector de San Gabriel, en Guayas. También, cuenta con el puerto pesquero de Anconcito.
En el sector marginal de Monte Sinaí, Issa impulsó la colocación de 16 ductos en la vía principal que se destruyó en el invierno de 2009.
Issa intervino en la recolección de basura en puntos críticos como Isla Trinitaria, Balerio Estacio, Sergio Toral, con siete volquetas.
La Corporación Financiera Nacional y el Ministerio del Litoral se unieron para entregar USD 5 millones en créditos para el agro.
Se entregaron 40 equipos informáticos a las jefaturas y tenencias políticas de la provincia de Los Ríos para planes de contingencia.
La cartera de Estado tramitó USD 400 millones para obras de prevención, aunque no se concretaron
20.27.2. El Ministerio como central política del GobiernoLa dorada edificación del ex – Banco del Progreso era uno de los tantos bienes que pertenecieron al ex banquero Fernando Aspiazu Seminario que fue tomado en julio de 1999 por el Estado a través de la ex Agencia de Garantías de Depósitos (AGD) para asegurar el pago a los acreedores de esa entidad.
El inmueble estuvo cerrado desde el 22 de marzo de 1999 hasta que el actual régimen (mediante decreto ejecutivo) lo reacondicionó para que allí funcione el Ministerio del Litoral.
La edificación estuvo administrada por la AGD, luego por el Banco Central, cuando este último reclamó el pago de varias acreencias que Aspiazu dejó pendientes. Fue así que el Banco Central cedió el edificio al Gobierno y ahora lo ocupan las Subsecretarías que conforman el Gobierno del Litoral.
El 25 de julio de 2007, el presidente Rafael Correa inauguró la propiedad que tiene una capacidad para 1300 funcionarios, 250 líneas telefónicas, siete ascensores y un helipuerto que puede soportar 2 500 kilos de peso.
En el piso tres, se destinó un área para zonas de descanso y espacios comunitarios y culturales. Además, cuenta con un auditorio para todo tipo de actividades.
Los días martes, el mandatario coordina actividades políticas y sociales con las autoridades y despacha asuntos de carácter local. Su cómoda oficina se encuentra en el piso 14.
Para el mantenimiento del edificio, se destinó un presupuesto anualizado de esta Cartera de Estado de USD 2,4 millones.
Desde la creación del Ministerio del Litoral, el inmueble se convirtió en un "fortín" para concentraciones políticas del partido de Gobierno.. Dada la falta de objetivos y responsabilidades claras, el 28 de enero del 2010 se decretó su cierre.
20.27.3 Gasto inútil y sin planificaciónEl tiempo ha demostrado (Diario Hoy 3 de febrero 2010) que la creación de esa dependencia fue un gasto inútil y que la calidad de los funcionarios no garantizaría el éxito de la gestión, porque no había una planificación con objetivos ni proyecciones concretas; según se dijo en los días de las grandes inauguraciones, más se debió a un golpe de efecto por la toma del poder político de uno de los edificios más emblemáticos del poder económico de Guayaquil, ya que fue la matriz del cerrado Banco del Progreso.
Ahora, el Gobierno habrá reconocido, aunque será muy difícil que lo llegue admitir de manera pública, que el Ministerio del Litoral fue un despilfarro y unos esfuerzos inútiles, en un ensayo político que no ha dado fruto alguno, por lo que se ha visto en la necesidad de entregar a Senplades el manejo de la entidad.
Si hubiera honestidad intelecual, la experiencia tendría que ser asimilada y enmendada, pero ya veremos que buscarán pretextos para intentar minimizar los efectos del experimento.
20.27.4. Necesidad de evaluar, ajustar y reprimir el gigantismo estatalEl cierre del Ministerio del Litoral (Diario Hoy, 5 febrero 2010) es un ejemplo significativo de poco sustentadas decisiones administrativas, con costos fiscales que asume el Gobierno.
El rotativo anota que, en los tres últimos años, han proliferado ministerios y secretarías técnicas a tal punto de que para el ciudadano medio resulta imposible retener los nombres de la más de una treintena de los organismos burocráticos y su tejido de laberíntica complejidad. No obstante, resulta necesario que se evalúe si esa cada vez más abultada maquinaria administrativa ha mejorado los servicios ciudadanos y ha hecho más eficaz la acción gubernamental y, por supuesto, se deberían contrastar los costos en que se incurre con el aumento de ministerios y secretarías con los beneficios reales obtenidos con ellos.
La tendencia gubernamental a asignar un papel protagónico al Estado en todos los órdenes de la vida pública lleva a un “gigantismo” estatal, que no conduce al pretendido fortalecimiento del Estado, sino en realidad suele ser una de las causas de su creciente debilidad.
En los últimos años, se evidencia un crecimiento de la burocracia: los servidores públicos que en 2006 sumaron 359.790, para 2010 son 454.304, es decir, aumentaron en 26%, de acuerdo a un análisis de Cordes sobre la Pro forma del Presupuesto de 2010. Así, el gasto destinado para sueldos de los servidores públicos en 2010 es de USD 5.837 millones, que equivale al 10,2% del PIB.
El final sin pena ni gloria del Ministerio de Litoral lleva a preguntarse por la eficacia de la estructura burocrática que se ha creado hasta el momento y que seguirá en aumento conforme se vaya aplicando toda la nueva institucionalidad prevista en la Constitución de Montecristi.
20.27.5. Hora de la protesta y luchaAntonio Rodríguez Vicéns (El Comercio, 13 abril 2010) considera que el país ha soportado durante más de tres años, con la complacencia ilusa y ciega de amplios sectores ciudadanos y la indiferencia o el miedo de otros, un proceso atropellador que pretende consolidar a largo plazo un proyecto político autoritario, concentrador del poder, retardatario y excluyente, disimulado bajo un lenguaje demagógico, falsamente democrático y popular. La democracia, que debe ser construida diariamente con el esfuerzo de todos, ha sido reducida a un simple electoralismo. La supuesta participación ciudadana, ni consciente ni crítica, manipulada y dirigida, ha degenerado en farsa y vergonzoso engaño.
Rodríguez destaca que el silencio, ominoso y cómplice, ha sido la respuesta que los ecuatorianos -con las excepciones que enaltecen- hemos dado a los abusos y la manipulación. Silencio ante las violaciones constitucionales y legales. Silencio ante la degradación y el sometimiento de las instituciones. Silencio ante la paulatina creación de un sistema jurídico tramposo y represivo. Silencio ante los insultos y sarcasmos de las chacotas sabatinas del Presidente Correa. Silencio ante el crecimiento de la delincuencia. Silencio ante el desmesurado e irresponsable gasto público, la falta de inversión y el ínfimo crecimiento económico. Silencio ante el aumento del desempleo y de la pobreza. Silencio ante la corrupción, la ausencia de fiscalización y la impunidad.
Esta actitud pasiva y temerosa debe terminar.
Por ello, Rodríguez acota que es hora de asumir otra actitud. Es hora de comprender que el aumento del poder del Estado será siempre en perjuicio de las libertades individuales. La limitación de las libertades nos afecta a todos. El atropello y el agravio a un ciudadano -a uno solo, como el de Emilio Placio, por ejemplo- es un atropello y un agravio a todos. Es hora de protestar y de actuar. El hombre se dignifica en la lucha. No en la sumisión.
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