
Tras la muerte de Lenin el poder soviético, es decir, los trabajadores liberados del trabajo enajenado que dijera Marx, organizados como clase dominante de abajo arriba controlando desde los centros de producción la actividad productiva-política, no se desarrolló.
Los partidos comunistas se erigieron en clase dominante impidiendo la democracia directa y permanente de los trabajadores. La sociedad socialista siguió dividida en sociedad civil, la de los ciudadanos productores y en clase política al estilo capitalista hegemonizada por el partido dominante por muy comunista que se denominara.
El papel eminentemente educador que corresponde a un partido con una filosofía con base científica que debe llevar al conjunto del pueblo, mediante la praxis, teoría y práctica, nunca se llevó a efecto.
Aquel socialismo burocratizado que interpretó el marxismo de forma economicista, siguiendo las pautas desarrollistas del capitalismo, permitió un alto grado de desarrollo tecnológico y productivo, a fuer de cercenar la democracia participativa de los trabajadores controlando el poder político-productivo que debió ser el desarrollo del poder soviético, dando lugar al trabajo enajenado impuesto desde las alturas burocráticas.
La planificación burocrática impuesta desde arriba, sin la participación directa del pueblo, tuvo aspectos positivos en cuanto a la formación del pueblo sobre todo en el aspecto técnico productivo, multitud de ingenieros y técnicos con salarios muy inferiores a los existentes en mundo capitalista. Cualquier ciudadano tenía derecho a la formación especializada, cosa que no es posible en el capitalismo donde las familias más adineradas son las que pueden acceder a la Universidad y los master. Aquella enseñanza tenía un coste que se detraía de aspectos de consumo no básico como los que vemos en los países capitalistas, con productos innecesarios pero que proyectan una visión de falsa riqueza y que contribuyen al consumismo estúpido del pueblo enajenado y que como estamos comprobando está deteriorando el medio ambiente y amenazando la propia existencia de los seres humanos y demás especies.
El Muro de Berlín se construyó, concretamente, para impedir que los enajenados ciudadanos de la Alemania Oriental, mejor preparados tecnológicamente se pasaran al paraíso capitalista de Alemania Occidental, donde eran mucho mejor retribuidos y podían disfrutar de los falsos manjares del capitalismo consumista y depredador. El gran error del socialismo burocrático fue el no comprender el marxismo en algo tan básico como es que, los trabajadores estén organizados como clase dominante ejerciendo el poder directamente, sin intermediarios, sin delegar su responsabilidad política en ninguna clase política.
Cuando al ser humano se le discrimina de forma tan brutal hasta considerarle una mercancía de usar y tirar como sucede en algunos escenarios del capitalismo, por muy buenas intenciones que pudieran tener los Stalin de turno y los que le siguieron, los Honecker de Alemania y los de los demás países socialistas, esos mandatarios son los responsables de la enajenación del pueblo. El pueblo trabajador por nacer en esa condición no nace con conciencia comunista, esa filosofía con base científica requiere de teoría y práctica, de la praxis.
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